25/3/09

TALLER CIENTÍFICO-MATEMÁTICO: AGUA CONTRA ACEITE

¿QUÉ SE NECESITA?
Gotero
Vaso de Agua
Aceite de cocina
Vaso de papel o plástico
Alcohol

¿QUÉ SE HACE?
Succiona unas cuantas gotas de alcohol con el gotero.
Suelta lentamente el alcohol debajo de la superficie del agua en le vaso.
Vierte algo de aceite de cocina en un vaso de papel o plástico.
Rellena el gotero con algunas gotas de aceite de cocina.
Deja que el aceite se escurra del gotero justo debajo de la superficie del agua en el vaso.

¿QUÉ OCURRE?
El alcohol desaparece pero el aceite forma burbujas que flotan a la superficie y se quedan flotando ahí.
Las moléculas de agua y alcohol se atraen.
Las moléculas de alcohol y agua forman una solución.
Las moléculas de aceite y agua son opuestas y no se ataren unas a las otras. En realidad tratan de empujarse mutuamente. Las moléculas de aceite empujan contra la presión de las moléculas de agua que las rodean y forman unas burbujas de aceite. Como el agua es más pesada que el aceite, las burbujas de aceite son presionadas a salir a la superficie del agua.

NUESTRAS CONCLUSIONES:

Sabido es que el agua y el aceite no son muy buenos amigos y no se mezclan.

Ahora bien, ¿por qué son inmiscibles el agua y el aceite?

El agua disuelve más sustancias que cualquier otro líquido, por lo que se le suele llamar solvente universal, pero existe una familia de sustancias que el agua aborrece y rehuye invariablemente: los aceites. Ni tan siquiera se arrima lo suficiente a una gota de aceite como para mojarla.

La razón de ello se encuentra en su propia naturaleza. Cada molécula de agua está compuesta por tres átomos: dos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O). La atracción que experimentan entre sí, la fuerza de cohesión que las mantiene unidas, es muy especial: deriva de la polaridad que caracteriza a las moléculas, como si de un montón de minúsculos imanes se tratase, con sus polos negativos y sus polos positivos.

Por su parte el aceite está formado por grandes moléculas integradas por muchos átomos de carbono e hidrógeno, careciendo de átomos de oxígeno.

Igual sería acercar un imán a un trozo de madera. No ocurriría nada.

Sólo cuando una sustancia esté formada por átomos y moléculas con carga eléctrica (similares a las del agua) podrá llamar su atención. Primero la mojará, la engullirá después y, finalmente, acabará por disolverla.