15/2/10

TALLER SOCIOLINGÜÍSTICO: CUENTO DE PAUL KLEE

Paul Klee, nació en Münchenbuchsee, Suiza el 18 de diciembre de 1879. La familia de Paul Klee eran músicos, su madre era suiza y su padre alemán. Paul Klee era un niño muy creativo y siempre estaba pintando o dibujando algo, eso a su padre no le gustaba nada, pues el quería que su hijo fuera músico cómo toda la familia.

- Papá, ya te lo he dicho, no quiero ser músico, quiero ser pintor. Contestaba el muy decidido.

Lo que si heredaba de su padre era el acento alemán, ya que eso es lo que era su padre. Cuándo Paul Klee se hizo más mayor decidió estudiar arte en Munich con sus compañeros Heinrich Knirr y Franz von Stuck. Trabajaba en óleo, tinta y otros materiales. Con el paso del tiempo Paul Klee se decidió a hacer cuadros, para así poder lograr su sueño: Ser pintor.

A sus amigos les preocupaba que aún no estuviera preparado para hacer cuadros así que decidieron hacer algo para que Paul Klee aún no sacara sus cuadros.

- Hola Paul, ¿que tal vas con los cuadros? Preguntaban Heinrich y Franz.

- Bastante bien, ¡os imagináis que llego a ser famoso¡ eso para mí sería increíble, por fin le demostraría a mi padre que no necesito ser músico para alcanzar la fama.

Sus cuadros solían inspirarse en la poesía, la música y los sueños, y a veces incluyen palabras o notas musicales. Al poco tiempo los cuadros de Paul Klee se hicieron muy famosos, y por ello le llamaron desde Italia para hacer una exposición muy importante de cuadros. Al regresar de Italia, decidió quedarse en Munich, donde conoció a Vasili Kandinski, Franz Marc y otros pintores muy famosos como él estaba llegando a ser.

En 1913, visitó una Isla que estaba repleta de cuadros. Y en vez de fruta había pinceles, y en vez de casas había esculturas con ventanas y puertas. Paul estaba boquiabierto. No se sabía si era un sueño o la realidad. Al poco rato un ruido lo despertó de su precioso paraíso pintoresco, entonces percibió en su corazón que se había enamorado de la pintura. Paul Klee nunca olvidaba ese sueño tan extraño ni siquiera cuándo visitó Túnez en 1914, y ese viaje le sorprendió mucho pero no tanto como el sueño, esa misma noche Paul, escribió en su diario:
“El color me posee, no tengo necesidad de perseguirlo, sé que me posee para siempre…el color y yo somos una sola cosa. Yo soy pintor.”
En 1.933 dejó la enseñanza y regresó a Berna, donde realizó una gran exposición.

- Hola, buenos días disfruten de la exposición, gracias. Decía
Orgulloso.

Pamela Kort, amiga de Paul Klee escribió: “Los dibujos de 1.933 de Paul Klee enfrentan al espectador con la inigualable oportunidad de observar el aspecto central de su talento, en cuanto a combinación de parodia e ingenio.”

Paul Klee agradecía lo que decía la gente sobre sus cuadros:
- Espero que mis cuadros os gusten.

Paul pensaba que ya era un poco viejo para seguir con su carrera de pintor. Justamente cuándo iba a dar sus cuadros a sus amigos, un 29 de junio de 1940 a los 60 años Paul Klee falleció en Muralto, Suiza. Paul Klee fue recordado no sólo por amigos o seguidores si no que por muchos países a los que el viajó. Aunque seguro que el aún recuerda la isla de sus sueños, esperemos.
Leire C , Elena A , Iñigo S .